Cirugía del Estomago

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El estómago es la víscera que conecta el esófago con el duodeno y sus principales funciones son el almacenamiento de la comida, la trituración de los alimentos y el inicio de la digestión.

Hay varias enfermedades del estómago, benignas y malignas, cuyo tratamiento implica una intervención quirúrgica. Entre las benignas, las más frecuentes son la enfermedad por reflujo gastroesofágico y las hernias de hiato.

En la primera, la válvula de entrada al estómago desde el esófago (cardias) no funciona bien y eso provoca que los ácidos del estómago refluyan hacia el esófago, cuya mucosa no está preparada para los mismos, provocando lesiones. Los síntomas más frecuentes son el ardor y la sensación de regurgitación, e incluso en ocasiones puede pasar contenido alimentario a los pulmones. Aunque esta enfermedad suele controlarse con medicamentos y medidas dietéticas, cuando los síntomas son muy intensos o las lesiones en el esófago son importantes (esófago de Barrett), la cirugía puede estar indicada.

Las hernias de hiato agrupan un conjunto de patologías que se caracteriza porque parte o todo el estómago se desplaza hacia el tórax. Los síntomas que esto provoca son similares a los de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, y de hecho en muchas ocasiones estas dos enfermedades coexisten. El tratamiento de las hernias de hiato sintomáticas es la cirugía.

La técnica quirúrgica para estas dos enfermedades se denomina funduplicatura, que consiste en crear una bufanda o corbata con el propio estómago alrededor de la parte final del esófago, de manera que éste queda comprimido y se impide que el contenido del mismo pueda volver hacia atrás. Además, en el caso de que haya una hernia de hiato asociada, se cierra el orificio por el que el estómago había accedido al tórax. Para realizar esta intervención el abordaje de elección es el laparoscópico, y la mayoría de los pacientes pueden recibir el alta hospitalaria tras una noche de ingreso.

Respecto a las enfermedades malignas, hay diferentes tipos de cánceres que pueden afectar al estómago. Con diferencia el más habitual es el adenocarcinoma, y es más frecuente en hombres alrededor de la séptima década de vida. Aunque pueden existir factores genéticos predisponentes, los factores de riesgo más importantes son ambientales, entre ellos el tabaco. Los síntomas son muy inespecíficos y pueden incluir cansancio, falta de apetito, pérdida de peso, molestias digestivas y melenas (heces negras). El diagnóstico suele realizarse mediante una fibrogastroscopia.

Salvo en casos muy concretos, el único tratamiento curativo es el quirúrgico. A diferencia de las enfermedades anteriores, en el caso de los cánceres es necesario extirpar parte o todo el estómago (gastrectomía), y para reconstituir la continuidad del tubo digestivo, se conecta el estómago que queda o el esófago con el intestino delgado. En manos expertas, estas intervenciones pueden realizarse por vía laparoscópica, consiguiendo reducir el dolor y las complicaciones postoperatorias. Extirpar parte o todo el estómago tiene una serie de consecuencias, y la más evidente es que se debe reducir el volumen de las ingestas, aunque con el tiempo el estómago restante se “da de sí” de modo que esta limitación va desapareciendo. Además, la vitamina B12 es producida en la mucosa gástrica, por lo que tras una gastrectomía amplia es necesario administrarla de forma externa.

Dra Salvadora Delgado©

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